Educarnos en el esfuerzo, educar en el esfuerzo

Lo cierto es que hay muchas posturas mentales hoy día que no ayudan a una buena cultura del esfuerzo.
Los nuevos objetivos requieren de esfuerzo. Superarse requieren esfuerzo.
Y la recompensa está también en el fuerzo!!

Buen finde!!

 

¿Hemos aprendido a esforzarnos?

En los últimos años parece que nos estamos olvidando de educar a las nuevas generaciones, y a nosotros mismos, en que la vida es necesario esforzarse para conseguir objetivos y evolucionar. Aquí el método para que tu cabeza empiece a valorar el esfuerzo.

Educar el esfuerzo

Entre el deseo y el logro está la acción. Y la acción requiere de varios ingredientes. Motivación, ilusión, curiosidad, pero, sobre todo, un poquito de esfuerzo. El esfuerzo es vital cuando te planteas un nuevo objetivo. De hecho, muchos proyectos se desvanecen por falta de esfuerzo. Vivimos en un mundo bastante fácil y bastante facilitador. Tenemos de todo a mano. La tecnología nos ha llevado a casa la compra, la ropa, el cine, los espectáculos deportivos. A un clic del mando o del ordenador y con una visa de fondo y con fondos, lo tienes todo.

Por eso hemos dejado de entrenar el esfuerzo. Porque no lo necesitamos.

Bueno, hemos dejado de entrenar el esfuerzo, la paciencia y muchos otros valores relacionados con lo quiero todo y lo quiero ya. Pero tenemos la suerte de que los entrenamientos no solo sirven para la actividad física, también funcionan cuando se habla de valores. Y los hábitos de vida saludables tienen muchísimas ventajas, pero algún inconveniente: requieren tiempo, esfuerzo y paciencia.

¿Quieres una vida más activa, más saludable? Empieza por entrenar el esfuerzo.

Llevas colgando la etiqueta equivocada

Si eres de los que anda por la vida sin cortarte de la camiseta la etiqueta de “vago, poco disciplinado, perezoso”, es el momento de sacar las tijeras y darle un giro a la visión que tienes de ti mismo. Si no lo sabes a estas alturas, eres lo que tú crees que eres. La visión que tienes de ti mismo condiciona tu manera de comportarte en la vida y de comprometerte con tus proyectos.

Elige por favor la manera en cómo deseas verte. Ponlo por escrito “estoy comprometido, soy capaz, soy disciplinado”. Ponte la etiqueta de tal manera que puedas verla, en el fondo de pantalla del móvil, en la mesita de noche, en el salpicadero del coche. Tu mente necesita cambiar la visión que tiene de ti. Y por las noches, anota en un diario, las experiencias reales que has tenido con tu nueva etiqueta. Es decir, anota cada pequeño esfuerzo que hayas logrado. Esto ayudará a relacionar la etiqueta con la realidad y el éxito.

Pequeños esfuerzos son grandes pasos

Igual el objetivo que deseas alcanzar te puede parecer algo complicado, como puede ser convertirte en runner y disfrutar como lo hacen tus amigos. Pero podemos empezar por pequeños logros que nos vayan acercando. ¿Tienes la ropa adecuada, las zapatillas, has salido a trotar?

Busca un aliado de tu esfuerzo

Pueden ser amigos que quieran empezar contigo o un preparador físico que te ayude a empezar. Rodearnos de personas motivadas aumenta nuestra motivación y nuestro compromiso. Es fácil fallarnos a nosotros mismos, pero nos cuesta más fallar a los amigos.

Asume el esfuerzo como parte de tu objetivo

Hacer ejercicio no es algo idílico a lo que uno sale hipermotivado. Igual algún influencer te ha vendido la imagen de felicidad a la hora de ir a correr. Coloquemos a la felicidad en su lugar correcto. La felicidad suele venir cuando uno vuelve de correr, pero no cuando uno se dispone a ponerse las zapatillas. A casi todos nos da un perezón que no podemos con él, pero lo hacemos.

No tienes un plan B… o por lo menos no lo contemples

A tu mente le encanta ahorrar energía. Pero la energía no puede ser a costa de tu salud. Lo de ahorrar energía es una conducta inteligente para poder sobrevivir. Así que cuando tratas de ser más activo, hay una parte de nosotros que se pega al sofá con Loctite. Pero solo se da si tú entiendes que quedarte en el sofá es una alternativa posible. Repítete un mantra cuando te dispongas a cambiarte y ponerte la ropa deportiva “solo tengo un plan A, venga va”. Y dilo una y otra vez evitando así que se cuelen otros pensamientos del tipo “con lo a gustito que estás aquí, con tu aire acondicionado, con tu serie”.

Visualiza tus neurotransmisores

Las endorfinas o la serotonina son neurohormonas y neurotransmisores que tienen una función muy chula: hacernos sentir bien. Por favor, ponles cara, ojos enormes, sonrisas gigantes, imagínalas pululando por el torrente sanguíneo. Visualiza cómo te vas a sentir después. No solo por el estado de bienestar, sino por la sensación de cuidar de ti, de tratar tu cuerpo y tu mente con respeto, de haber entrenado el esfuerzo. El placer es inmenso cuando hacemos lo que sabemos que nos conviene.

Esfuerzo tenemos todos si lo entrenamos cada día. Al margen del deporte, también puedes entrenarlo con otras actividades. Verás qué pronto terminas comprometiéndote con proyectos que permitirán tener una vida más plena.

DESDE SPORTLIFE